Pilar debutó en el mundo de la moda hace 35 años fundando su marca propia. Para entonces ya tenía clara su preferencia por la lencería de alta gama y la ropa de hogar. Su trayectoria profesional es un buen ejemplo de innovación y renovación constante. Tanto es así que, en la actualidad, la firma está inmersa en ambicioso proyecto que promete revolucionar el sector nupcial. Hoy, nuestras Charlas CONECTA Tex nos conducen a Oh, qué luna.

Un camino repleto de logros, retos y aprendizajes

“Oh, qué luna” nace en 1986 con un propósito muy definido: ser la marca de ropa para dormir que integre prendas variadas, de alta calidad, y que ocupe el vacío existente entre las firmas de lujo y la moda básica dirigida a un público generalista. Desde el inicio, las prendas “Oh, qué luna” se caracterizan por la personalidad de sus diseños y la cuidada selección de sus telas.

“Por entonces, era raro encontrar en el mercado prendas para dormir de calidad que tuvieran algo especial en su diseño. No existía mucha variedad. “Oh, qué luna” se posicionó en un hueco que nadie había ocupado, proponiendo prendas singulares, bien confeccionadas, con tejidos especiales, elegantes y además, confortables”

La primera tienda se abre en Madrid. Al poco tiempo, le siguen muchas más. Así se va creando la red de tiendas “Oh, qué luna”, presentes en muchas ciudades españolas. En 1994, la marca participa en el SIL (Salón Internacional de la lencería). El éxito es tan grande e inesperado que anima a la firma a dar el salto internacional, distribuyendo sus colecciones por Europa y EEUU. “Oh, qué luna” inicia entonces su proceso de exportación que se mantiene activo hasta el 2011. En esta fecha, la marca acuerda la comercialización de sus líneas con El Corte Inglés.

La democratización de la moda nupcial

La primera incursión de “Oh, qué luna” en el mundo de la moda nupcial sucede alrededor del 2005. Esfuerzo que compatibiliza con otras líneas de producto. En los comienzos, la firma apuesta por la Alta Costura y más adelante comienza a comercializar líneas de Prêt-à-porter. Los modelos propuestos por la marca pronto despiertan el interés de un segmento de mujeres de alto status, atraídas por la personalidad de los diseños. En esta etapa, “Oh, qué luna” es referenciada por los modistos más reconocidos del momento

“Nuestras clientes son mujeres que buscan prendas que conecten con su personalidad y que les aporten elegancia en los momentos clave de su vida: su boda, su maternidad o su día a día con su pareja o familia. Nos eligen por la pureza y singularidad de nuestros diseños y por la comodidad y naturalidad que les aportan”

En la actualidad, “Oh, qué luna” se posiciona fuerte en el sector de la moda para novias y afronta el mayor de sus retos a través de su Proyecto DAC: Democratización de la Alta Costura. Se trata de un revolucionario modelo de confección que permite la elección de vestido mediante la selección de piezas separadas: cuerpos, mangas, faldas y adornos. Estas piezas se unen entre sí con la ayuda de pestañas textiles. A partir de esa elección, el vestido se confecciona a la medida y el gusto de cada mujer. El resultado es un traje totalmente personalizado y a un precio asequible. Este plan integra además, nuevas tecnologías en el proceso de medición corporal y patronaje en 3D.

Si este artículo te ha parecido interesante y quieres saber acerca del proyecto de “Oh, qué luna”, puedes contactar con Pilar, a través del correo: pilar@ohqueluna.com

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