Esta semana, hemos recibido con optimismo las noticias de algunos medios de comunicación, que auguran un buen pronóstico de futuro para el sector de la moda española. Pese a que los principales agentes internacionales del mundo de la moda permanecen con cifras en descenso, comienzan a surgir brotes verdes. Hoy inauguramos nuestra sección de TENDENCIAS reuniendo algunos de los indicadores más significativos, que nos permitan vislumbrar mejor nuestro futuro.

Si crecen los grandes, ¿crecerán los pequeños?

El shock inicial con la irrupción de la pandemia, y el posterior cese de la actividad comercial y social, provocó el desplome del sector en un 93% de pérdidas durante 2020. Cifras catastróficas que obligaron a cambios de estrategias en todas las marcas y ocasionaron muchos cierres. Un frenazo absoluto en los planes de expansión de todas las firmas y el hundimiento total del sector. Hasta aquí nada nuevo. Algunas de las secuelas provocadas por la crisis; periodos de confinamiento, teletrabajo, cese en los desplazamientos, reuniones de carácter personal y profesional, acrecentaron el descenso de demanda de prendas y complementos, considerados no vitales por parte de una sociedad acobardada.

Pero, como en todos los momentos críticos de la historia de cualquier país, mercado o sector, siempre hay ganadores y perdedores. En esa crisis, China y las grandes plataformas de Marketplace fueron las grandes triunfadoras. Pero también surgieron vencedores; todas aquellas empresas con músculo digital que se adaptaron pronto a las nuevas formas de comunicarse online, a la nueva forma de comprar y vender. A la nueva forma de escuchar y dialogar con su público sin espacio de encuentro ni contacto.

Algunas de las consecuencias colaterales de la crisis se tornaron grandes oportunidades de diferenciación y crecimiento. Repasando algunas de ellas: la orientación internacional por parte de marcas que hasta ahora estaban estabilizadas en sus mercados locales, la inversión real en dinámicas de producción sostenibles y el consumo consciente y responsable, que han provocado sinergias entre industrias y también entre el sector artesanal, la creación de nuevos conceptos de consumo y alianzas exitosas, muchas de ellas de alcance intercultural. La segmentación de públicos, buscando nichos de consumo específicos; tallas grandes o senior. El auge del re-commerce, los nuevos gestos de la humanidad: reciclar, recuperar, reparar. La cultura del streaming. Otra de las consecuencias positivas de esta era es sin duda la apuesta por la digitalización del sector. Si antes la moda era la industria más innovadora del mercado, ahora es la más digital.

Las marcas abrazan al Marketing 4.0

Uno de los principales principios del marketing, hace 20 años, era orientarse al producto. Su materia prima, su producción, su acabado, su precio o su distribución. Todo era producto. Con el paso del tiempo, las empresas empezaron a poner el foco en el cliente. Sus necesidades, sus valores, su manera de pensar y vivir. Hoy no existe cabida en el mercado para ninguna empresa que no se centre en el consumidor. Pero podríamos decir que ni siquiera eso, no hay futuro para las marcas que no apuesten por valores o propósitos, a ser posible, de carácter social. Las marcas del futuro colaboran con la sociedad con el objeto de construir juntas un mundo mejor. Muchos expertos definen esta tendencia como la “humanización de las marcas”. Empresas que tratan de responder a las necesidades emocionales de sus clientes, entendiendo por clientes, todas las comunidades de influencia que les rodean: consumidores, opinión pública, proveedores, colaboradores, socios, suscriptores, fans, usuarios o telespectadores. Las herramientas big data al servicio del conocimiento y de la excelencia en la experiencia del usuario.

Las nuevas marcas 4.0. evolucionan en un contexto hiperconectado, que no diferencia entre el mundo real y el digital, que no sabe de fronteras, ni límites horarios, culturales, de raza, genero o condición. Un mundo omnicanal y omnidireccional, libre y abierto. Siempre atento y dispuesto. Estrategias 360º orientadas en múltiples direcciones, los 365 días al año. El futuro en el sector de la moda es sin duda, un futuro apasionante repleto de retos y oportunidades, en el que las marcas que apuesten por el valor y la diferenciación y lo mantengan vivo y con coherencia, lograrán hacerse un hueco relevante en el mercado.

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